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miércoles, septiembre 24, 2008

El patio de mi cárcel

Desde que ha empezado la temporada televisiva, me está costando Dios y ayuda encontrar tiempo para ver todas las series que están volviendo o empezando. Actualmente sigo Samanta, Who? (ya hablaré de ella cuando termine la temporada) y es porque dura 20 minutos y la veo a la hora de comer. Y por las noches tampoco puedo ver nada en parte "por culpa" de la Fnac, gracias a la cual, anoche asistimos de nuevo a otro preestreno de cine. En este caso ha tocado la película que abrió el Festival de San Sebastián que se está celebrando estos días: El patio de mi cárcel.


Cuando fui a verla no tenía intención de hablar sobre ella en el blog, pero al salir de la sala, venía ya pensando lo que iba a escribir.
Vayamos por partes. La película narra una historia libre inspirada en las presas que formaron la compañía de teatro Yeses. Y tan libre ha querido ser que el punto flaco de la película es precisamente ese, la historia. Lejos de ser mala o buena, es simplemente que no hay historia, o mejor dicho, un objetivo para ella. Belén Macías ha cogido a los personajes, un grupo de presas, la mayoría reincidentes, por lo que se puede ver al principio. Ha cogido una situación, la llegada de una funcionaria que quiere cambiar las normas y que lo intenta hacer mediante la creación de un grupo de teatro con las reclusas. Y da la impresión de que lo ha juntado todo y lo ha dejado venir, en plan "a ver qué hacen".
Lo malo es cuando llevas 20 minutos de película y te das cuenta que puede acabar en cualquier momento, que no ves que tenga un final claro, pero aún es peor cuando, sabiendo los caminos por los que andan los dramas españoles, te haces a la idea de cuál es la única manera de acabar, y el resto se convierte en un esperar a que llegue ese final anticipado mientras disfrutas de los personajes que pueblan este universo particular.
Una buena descripción la hizo "Lanovia" cuando salimos: "Han cogido a una persona y simplemente ponen un trozo de su vida, de su día a día". Ningún problema, pensaréis muchos, eso es lo que se hace en casi todas las películas, lo malo es cuando el día a día de esa persona es totalmente anodino y sin interés. Tiene problemas, claro, por eso está en la cárcel, pero así están todas.
Y ese es otro tema, porque si bien la historia no acabó de convencerme, no puedo decir lo mismo del reparto, mayoritariamente femenino (creo que en toda la película salen 6 hombres con algo de protagonismo). Empezando por la protagonista, Verónica Echegui, y terminando por la colaboración de Blanca Portillo como Directora del centro, están todas impecables.

Candela Peña hace un papel muy bueno como Mar, la funcionaria que quiere cambiar el centro y las demás lo bordan. He mencionado a Verónica Echegui como protagonista, aunque en realidad lo son todas, porque lo que me pude reír con la gitana Dolores (Anna Wagner) o la pena que me dieron Rosa (Violeta Pérez) o Ajo (Natalia Mateo), cada una por temas distintos.

Concluyendo, no puedo ni recomendar ni dejar de hacerlo esta película, pues si bien no merece la pena ir a verla por una historia sin salsa, sí que es de agradecer los ratos divertidos que te pasas con las presas, porque aunque la película sea un drama, son muchos los momentos divertidos.