"¡Va a morir un personaje importante!", decían los responsables de Los Simpsons cuando anunciaban la nueva temporada. Y allí estaba yo ayer, sentado delante del televisor para ver el estreno de la temporada 26 después de haber evitado en Twitter y en Facebook enlaces tipo "¡ya sabemos quién muere, pincha aquí para enterarte!" y dispuesto a llevarme la sorpresa.