El otro día, leyendo esta entrada en el blog de Seriéfilo, me acordé que tenía pendiente escribir una entrada sobre la publicidad en las series. Y es que las series españolas han sido siempre un gran escaparate para que diversos anunciantes mostraran sus productos hasta en la sopa, literalmente hablando.
A las cadenas nacionales no les basta con que los anuncios duren casi tanto como el capítulo, sino que además tienen que meterlos con calzador dentro de cada capítulo. Así hemos disfrutado de cantidad de marcas conocidas en los desayunos de la familia Serrano, donde sabemos que desde el principio tomaban leche Puleva Omega 3 (que para más inri luego publicitaba Belén Rueda por su cuenta). Para las comidas solía haber una botellita de coca cola, en el bar te daban una Mahou y encima, según veo en Ikeando, decoraban la casa con muebles de Ikea.
Una de las últimas producciones españolas que he podido ver ha sido, con cierto retraso, puesto que hace poco que la he terminado, El síndrome de Ulises. Dejando a parte que me echaba unas risas con esta serie, lo de la publicidad aquí alcanzó cotas demenciales. Primero Gloria, la dueña del bar correspondiente a esta serie, se guardaba los cartones de la leche Pascual porque te podía pagar la hipoteca. La gente encima llegaba pidiéndole los cartones para ver si les tocaba a ellos y todo. Ulises tenía un móvil Sony Ericsson, y me queda la duda de si al final llevaba un iPhone, porque si bien lo parecía, no llegaron a mostrarlo explícitamente en ningún momento. Cosa que sí hicieron cuando a la madre de la otra protagonista le dio por cambiar su peluquería por una de la cadena Marco Aldany. Los momentos en los que salía eran solo para promocionar la cadena y sus excelentes servicios, además de las facilidades que te dan para poder montar la tuya propia. Tampoco está de más hablar del nuevo camarero, el cual te servía unos Malibús buenísimos, o eso decía él.
Los vecinos de Aquí no hay quien viva tampoco se libraban de la publicidad, y aquí directamente teníamos el edificio coronado por un cartelón de Ono, por si alguien no sabía qué compañía contratar. O la Play2 con la que jugaba Josemi en sus ratos de ocio. Sin contar la sucursal del Banco Santander que tenían al lado del edificio.
Pero no sólo las series españolas sufren esto, las series americanas también, aunque lógicamente, con menor medida (lo que pasa aquí no tiene nombre). Así por ejemplo, en Dollhouse sabemos que usan unos Dodge como vehículos principales de la compañía, y poco más he visto. Aunque sin embargo, en 24 se pasan en exceso con la publicidad, por lo menos esta temporada y sobre todo en los primeros capítulos. Así se cebaron de una manera bárbara en mostrarnos las virtudes del Lexus que conduce el marido de Chloe, mostrándonos además de la marca, cómo funciona el GPS que seguramente ni necesitaba usar para llegar al sitio. O más recientemente, nos hemos enterado que los indultos presidenciales los mandan vía WebEx, por supuesto a través de la compañía de comunicaciones Sprint. O si no, como bien nos dicen los chicos de Engadget, los artilugios que funcionan sin problemas como el OQO (un UMPC) conectado al Mac Mini.
Aunque el caso más sangrante en series americanas ha sido en Battlestar Galactica, más concretamente en el episodio de la tercera temporada donde aparece la madre de uno de los personajes (no quiero spoilear) fumando como una cosaca, y enfocan el cenicero en el que se puede leer claramente en el filtro de los cigarrillos "Marlboro", cosa harto imposible tanto en ese momento como tras ver el final de la serie. ¿Cómo se les pasó algo tan importante? ¿Tan necesaria era la publicidad en ese momento?
Aunque el caso más sangrante en series americanas ha sido en Battlestar Galactica, más concretamente en el episodio de la tercera temporada donde aparece la madre de uno de los personajes (no quiero spoilear) fumando como una cosaca, y enfocan el cenicero en el que se puede leer claramente en el filtro de los cigarrillos "Marlboro", cosa harto imposible tanto en ese momento como tras ver el final de la serie. ¿Cómo se les pasó algo tan importante? ¿Tan necesaria era la publicidad en ese momento?
Y como estos, muchos más, pero siempre hay que intentar verlo por el lado positivo porque, ¿y lo divertido que es estar buscando productos conocidos en capítulos aburridos?